la del asesino de Oslo: Si en vez de inmigración decimos invasión, con la lógica que contiene, estamos en guerra, y en las guerras lo primero es acabar con el enemigo interior: derrotistas y traidores. Y los que no aceptamos el discurso de la invasión somos para ellos traidores y criminales. Por eso el objetivo de su ataque no fue una mezquita (“a estos ya los deportaremos”) sino un campamento de un partido de izquierdas: el enemigo interior. Somos el enemigo interior.
Posted on Tuesday, 26 July 2011