Radicalidad sí, boberías, las justas:
En “El chino” usted describe a los maoístas en los años sesenta suecos. ¿Usted fue maoísta?
No, no, no. Siempre fui muy radical pero nunca fui estúpido. Nunca entré en esas sectas extremas. Son casi como una religión. Nunca formé parte, pero lo veía y escribí mucho sobre eso. Radical sí fui. Pero nunca estuve en esa escena.