“Según la Historia, la calidad no resulta tan fácil de distinguir. Johann Sebastian Bach es para sus contemporáneos poco más que un clavecinista y organista admirable; quizá le reconocen la destreza contrapuntística. Con juicio superficial lo tildan de autor reaccionario, y queda en el olvido durante bastante tiempo. Beethoven se convierte en un bloque de aire ante la indiferencia de Haydn o Mozart, y el cadáver de Mozart termina arrojado a una fosa común.”
Entrevista a Francisco Javier Irazoki
Por Belén Galindo